Acaricié un beso que me dejo el alba
buscando tu nombre inclinada a los pies del río del tiempo;
Emergieron las voces del torrente incesante
y me contaron historias, sobre ti…paz y calma.
En la inmensidad de la ausencia comprendí tu mirada,
tu suspiro que arropa a mío como la espuma inquieta en la orilla.
Aprendo a leer el tacto en tus manos.
Soy adicta a tu boca, a tu piel, a tu inquietud en el roce.
Soy de tu esencia el néctar que en tu piel descansa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario