El campesino llama a su dama
no sabe que no estará;
remienda un beso a la noche,
se sienta en su soledad.
Parece que se le pierde
la vida en su despertar
hablando solo a la muerte
que ronda en el guayabal.
Se retiraban las sombras
dejando a la luz tornar
manchado de sol y flores
el campo y el ventanal
Vagaban los manantiales,
meandros de libertad
y el cielo pintaba rojos
que vuelan al verde y más.
Clamaba el silencio y nada
movía el tiempo final
porque el amor y la luna
hallaron un Dios y el mar.
Mary
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