No se de mar y sin embargo, me alimento
de su sal en cada noche que me aclama
divagango en el destello de una estrella
u ocultando en la penumbra una mirada.
Es así como las almas que han perdido
en el trayecto hacia la muerte su fragancia
aprendieron en el filo del recuerdo
arrastrar a su torrente la nostalgia.
La excusa de la vida son silencios
que cobijan suavemente las razones
y ya es tarde para huir, no es suficiente
porque el pacto es de amor, no de pasiones.
Mary
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