lunes, 28 de noviembre de 2011

El lugar de nuestro tiempo
quedó sin horas, calendario:

En cada instante contruimos
un espacio... Aniversario

De los campos sube un ave
al azul de cada día
y en la paz del horizonte
un murmullo canta vida


del deseo, de los sueños
un anhelo se hace ahora
un futuro es mi presente
una rosa nace aurora.

la mañana no es la puerta
del amor sobre las olas
es el sol en las montañas
el que pinta luz y sombras.
Cruel remanso este silencio
que martilla las horas acabadas;
borra restos de pasado en las palabras
y se desliza al delta de intenciones enmendadas.
Desmedido espadachín en su estocada
como la quilla que sin pudor a la mar desgarra;
conocedor de la debilidad de aquel Aquiles:
Golpe certero; ilusión desmantelada.
¿Qué es esta pasión incontenible
que me arrastra como porto desbocado?
¿Qué es este dulce palpitar? ¿Un maleficio?
Dátil maduro, níveo destello enamorado.
Sorteando un futuro que borroso
se presenta en cumplimiento de los sueños,
achico el agua de los miedos que me ahogan
y sin descanso navego a puerto esperanzada.
Tengo el ayuno del amor no correspondido,
tengo el vacío de la ternura en punto muerto.
Soy capitana de mi alma a la deriva
e izo las velas: remiendos de desaciertos.
Soluble al regresar a los cultivos
de mancillar el falso orgullo esmaltado
personifico una sibila sin cristales
y me convierto en un sentir inanimado.
Sepultando los silencios
en el rumbo equivocado
se me va el alma de lado
al querer pensar en ti.
Inmolando al omitir
este amor que no ha menguado,
los hijuelos del pasado
voy cortando de raíz.
La injuriosa parquedad
legitima este tormento
de quedarme sin aliento
con tu partida fatal
y al tratar de desligar
los recuerdos que te acusan
mi corazón se desmenuza
y solo me queda llorar.
Ese ver sin los ojos dónde estás
sobre obstáculos de excusas escalando.
Ese sentir que voy vagando
entre aromas de incienso y azahar.
El descubrir en cada poro aprisionada
la impronta que se hace indeleble
al tiempo, al silencio, a la ausencia
entre impulsos de corazón rebelde.
El viento se me cuela en las rendijas
del te quiero más allá de las estrellas
y un eco que parecía adormecido
retumba sin pudor en mi tristeza.
Es inútil divagar las consecuencias
de no tener en mi cuerpo tu mirada,
si aún así cada vez que te recuerdo
estoy de tí un poco más...enamorada.
Permeable acerico donde se clavan las penas.
Espejo claro sin manchas copulando la imagen.
Elección asumida como guante de seda.
Puerta franca al presente que lucha por liberarse.
Madrugadas nacidas de la ausencia absoluta.
Habilidad natural de ovalar lo deforma.
Quevedos gentiles manteniendo miradas.
Destello bandido
Deseo fugaz
Azaroso destino
Juicio final
Acuoso el deseo se sumerge despacio
en corrientes de pieles
que se rozan insinuantes,
mojando intensamente
el altar del culto al placer
mientras ángeles cuidan los ojos
que se queman con la antorcha divina
del volver a nacer.
Delicada acupuntura de toques precisos
que libera el exquisito aroma de arena y de mar.
Erizos que ofrecen su corazón latente
devorando el aliento con ansia febril.
Desiertos los poros se convierten en Oasis;
islas lejanas de sentimientos dormidos.
Alimentan los labios hambrientos de ternura
y el es sexo la impronta de sutiles caricias
La pasión compensada en abrazos sin fin.
El amor se disfraza de instinto absoluto
ricas esencias en mi cuerpo de ti.
Pruebas la sal de mis mares tranquilos
tormenta desatas en pleno día de sol
bañas la costa de abruptas heridas
y suavizas mi alma mientras me alejo de ti.

Quizás...

Quizás me despierte un día
en cualquier mañana de estas
y me de cuenta que en mi mesita
las flores declinan, muertas.
Puede ser que, de repente,
mientras vague por las calles
mi reflejo diga : Despierta!
estás sola, aquí, en tu Valle.
Alguna vez sucederá
que las ménsulas de mis sueños
se partan de tan cargados,
se pierdan en los lamentos.
Es problable que en mi vida
muchas cosas acontezcan
pero lo que nunca me quitarán
es mi piel oliendo a tí, aún, en ausencia.